06
NOV
2025

Dios que habla en la historia de la salvación



Dios que habla en la historia de la salvación

De Abraham a Cristo: el Dios que se revela y camina con su pueblo

El Dios en quien creemos los cristianos no es una idea abstracta ni una energía impersonal. Es un Dios vivo, que entra en la historia y se comunica con su pueblo. A diferencia de los mitos antiguos o de los sistemas filosóficos, la fe bíblica se funda en hechos concretos: Dios ha hablado, ha actuado y se ha manifestado en la historia humana.
Desde Abraham hasta Cristo, la historia de la salvación es la historia del Dios que se deja encontrar, que promete, acompaña, corrige, salva y cumple su palabra. La Revelación no es un libro, sino una relación: Dios que sale al encuentro del hombre.

1. Un Dios que llama y responde

La historia de la fe comienza con una llamada:

“Sal de tu tierra y ve al lugar que yo te mostraré” (Gn 12,1).
Así comienza la aventura de Abraham, el padre de los creyentes. En él, Dios inaugura un camino de amistad con el hombre. No lo obliga, lo invita.
Desde ese momento, la historia humana se convierte en historia de alianza. Dios no se queda en el cielo: entra en el tiempo, se hace compañero de camino.
La historia de Israel es el testimonio de ese amor paciente que forma, educa y prepara la plenitud de la Revelación: Jesucristo.

2. La pedagogía divina

Dios no se impone de una vez, sino que se revela progresivamente, adaptándose al corazón humano.
Habla por medio de patriarcas, profetas, reyes y sabios.
En cada etapa enseña algo más de su rostro:

  • Con Abraham, la fe en un solo Dios verdadero.
  • Con Moisés, la liberación y la ley del amor.
  • Con los profetas, la fidelidad del corazón.
  • Con los salmos y la sabiduría, la oración y la reflexión sobre el sentido de la vida.
    Todo esto prepara la gran plenitud: la venida del Hijo de Dios hecho hombre.

Como enseña el Concilio Vaticano II:

“Dios, que habló en otro tiempo a nuestros padres por medio de los profetas, en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo” (Dei Verbum, 4).

3. La historia de la salvación: historia de amor

Cada página de la Biblia es una carta de amor divino escrita a la humanidad.
En ella se narra la fidelidad de Dios frente a la infidelidad del hombre.
El pueblo se aleja, pero Dios vuelve a buscarlo; el hombre rompe la alianza, y Dios la renueva con misericordia.
El profeta Oseas lo expresó con ternura divina:

“Con lazos de amor los atraje, con cuerdas de ternura” (Os 11,4).
Esta historia de amor encuentra su culmen en Cristo, en quien Dios ya no envía mensajeros: Él mismo viene.

4. Cristo, plenitud de la historia

Todo el Antiguo Testamento converge en una persona: Jesucristo, el Verbo hecho carne (Jn 1,14).
En Él, la palabra de Dios se hace historia, la promesa se cumple, la alianza se sella con sangre.
Jesús no solo habla en nombre de Dios: es Dios mismo que habla al hombre.
Toda la historia anterior era preparación; toda la historia posterior es respuesta.
Como dijo San Agustín:

“El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo, y el Antiguo se revela en el Nuevo.”
Con Cristo, el tiempo se convierte en lugar de salvación: la eternidad entra en la historia.

5. Una historia que continúa

La Revelación no termina con Cristo, sino que se prolonga en la Iglesia, donde el Espíritu Santo sigue actuando.
Cada generación creyente es testigo de esta historia viva.
Dios sigue hablando, guiando, corrigiendo y salvando.
Cada conversión, cada sacramento, cada obra de caridad es una nueva página escrita por el amor divino en el corazón de la humanidad.
Nuestra fe no mira solo al pasado: mira hacia adelante, al cumplimiento definitivo de la promesa, cuando Dios será “todo en todos” (1 Co 15,28).

Pensar

La historia de la salvación no es mito ni idea: es el testimonio del Dios real que actúa en el tiempo, cumple sus promesas y se revela en Jesucristo.

Sentir

Reconoce en tu propia vida los pasos de Dios. También en tu historia personal Él ha hablado, ha guiado y ha mostrado su fidelidad.

Actuar

Lee un pasaje bíblico como si fuera una carta de Dios escrita solo para ti. Agradece su fidelidad y pídele seguir caminando en su alianza de amor.

 

Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario Parroquial.


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