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DIC
2025

Dios cumple sus promesas: esperanza que nace en la fidelidad



Jueves 18 de diciembre de 2025
Semana III de Adviento – Cuarto día de las Posadas

Dios cumple sus promesas: esperanza que nace en la fidelidad

El Adviento avanza y la Iglesia nos sitúa hoy ante un misterio silencioso y profundamente luminoso: Dios es fiel a sus promesas, incluso cuando la historia parece dispersa, herida o amenazada. En este cuarto día de las Posadas, caminamos con María y José, no desde el ruido, sino desde la confianza. La Palabra de Dios nos educa en una esperanza concreta, realista y orientada al futuro, no ingenua, sino arraigada en la acción de Dios.

1. Jeremías 23, 3-8: Dios no abandona a su pueblo

El profeta Jeremías habla a un pueblo cansado, disperso por malos pastores y líderes infieles. La imagen es fuerte: ovejas dispersas, heridas, sin rumbo. Sin embargo, el centro del mensaje no es la denuncia, sino la promesa. Dios mismo se compromete: “Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas”. No delega la esperanza; la asume personalmente.

Aquí aparece una clave fundamental del Adviento: Dios no se cansa de recomenzar. Promete suscitar un “renuevo justo”, un rey que gobernará con justicia y derecho. La Tradición de la Iglesia ha leído siempre este texto en clave mesiánica. San Jerónimo y san Agustín reconocen en este “renuevo” a Cristo, verdadero Pastor, que no domina, sino que reúne; que no dispersa, sino que salva.

Para nosotros hoy, esta palabra es profundamente actual. En medio de conflictos armados, persecuciones religiosas, migraciones forzadas y divisiones internas, Dios sigue diciendo: “No teman, yo los reuniré”. La esperanza cristiana no nace de la estabilidad política ni de la ausencia de problemas, sino de la certeza de que Dios actúa en la historia.

2. Salmo 71: el Rey que trae justicia y paz

El salmo responsorial prolonga esta promesa con una oración cargada de deseo: “Ven, Señor, rey de justicia y de paz”. No pedimos un poder fuerte según el mundo, sino un reinado distinto, donde la justicia protege al pobre y la paz brota del derecho.

La Iglesia pone este salmo en Adviento porque educa el corazón del creyente: esperar al Mesías es aprender a desear lo que Dios desea. No una paz superficial, sino una paz nacida de la verdad; no una justicia vengativa, sino restauradora. En un mundo marcado por guerras y violencia, este salmo se convierte en clamor y compromiso.

Aquí se une naturalmente la Intención de Oración del Santo Padre para este mes: por los cristianos que viven en contextos de conflicto. Ellos encarnan hoy este salmo. Su fe, muchas veces vivida en silencio, es un testimonio elocuente de que la esperanza no se rinde, incluso cuando todo parece oscuro.

3. Mateo 1, 18-24: José, el hombre justo que abre el futuro

El Evangelio nos lleva al corazón del misterio de la Encarnación, visto desde la figura discreta y firme de san José. Mateo nos presenta a un hombre justo, herido por una situación que no comprende del todo, pero dispuesto a actuar con misericordia. José no hace ruido, no reclama explicaciones, no se coloca en el centro. Escucha. Confía. Obedece.

El ángel le revela que lo que sucede viene de Dios. Y José da un paso decisivo: acoge. Al hacerlo, se convierte en custodio del misterio, en guardián del futuro. Los Padres de la Iglesia vieron en José el modelo del creyente que camina en la fe sin tener todas las respuestas, pero con un corazón abierto a la voluntad de Dios.

En el contexto de las Posadas, José nos enseña que Dios entra en la historia a través de la obediencia humilde, no del espectáculo. La esperanza cristiana se construye así: día a día, decisión tras decisión, incluso en medio de la incertidumbre.

4. Cuarto día de las Posadas: caminar confiando

Las Posadas no son una representación folclórica; son una catequesis viva. Cada día nos recuerdan que Dios pide posada en la historia humana. Hoy, en este cuarto día, la Palabra nos invita a revisar el lugar que le damos a Dios en nuestras decisiones, en nuestras familias, en nuestras comunidades.

Adviento no es evasión del presente, sino preparación responsable del futuro. Un futuro que se construye con justicia, fidelidad, oración y esperanza activa.

Hoy la Iglesia nos dice con claridad y ternura: Dios no abandona su proyecto, aunque el mundo esté herido. El Mesías viene. Viene como Pastor que reúne, como Rey de justicia y paz, como Niño acogido en la obediencia de José. En medio de los conflictos, de las pruebas y de las noches largas, la esperanza cristiana no se apaga, porque tiene nombre y rostro: Jesucristo, Emmanuel, Dios con nosotros.

Que este Adviento nos encuentre caminando, como en las Posadas, con pasos sencillos pero firmes, confiando en que el Señor cumple siempre sus promesas y abre, incluso hoy, caminos nuevos de vida y de paz.


Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial


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