JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Día 9: Paray-le-Monial, la ciudad del Corazón de Jesús
El lugar donde el Señor recordó al mundo la grandeza de su amor
"Miren que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa." (Apocalipsis 3,20)
A lo largo de los siglos, Dios ha suscitado santos, místicos y testigos que han ayudado a la Iglesia a comprender mejor el misterio de su amor.
En el siglo XVII, en una pequeña ciudad de Francia llamada Paray-le-Monial, el Señor quiso recordar nuevamente al mundo cuánto ama a la humanidad.
Allí vivía una humilde religiosa visitandina llamada Santa Margarita María de Alacoque.
A través de ella, Jesús transmitió mensajes destinados a renovar la fe, despertar la confianza y promover la devoción a su Sagrado Corazón.
Paray-le-Monial se convirtió así en uno de los lugares más importantes de la espiritualidad católica.
Una humilde religiosa elegida por Dios
Margarita María nació en Francia en 1647.
Desde niña sintió un profundo amor por Jesús y una gran inclinación hacia la oración.
Después de muchas dificultades familiares y personales, ingresó al monasterio de la Visitación de Santa María en Paray-le-Monial.
Llevó una vida sencilla, escondida y marcada por la obediencia.
Nada hacía pensar que aquella religiosa llegaría a ser conocida en todo el mundo.
Sin embargo, Dios suele escoger instrumentos humildes para realizar grandes obras.
La primera gran aparición
El 27 de diciembre de 1673, fiesta de San Juan Evangelista, Jesús se manifestó de una manera especial a Margarita María.
La invitó a acercarse a Él y le permitió descansar espiritualmente sobre su pecho, como lo había hecho el discípulo amado durante la Última Cena.
Entonces le mostró su Corazón lleno de amor y le reveló el deseo de que la humanidad conociera más profundamente su misericordia.
Aquella experiencia marcaría el comienzo de una serie de revelaciones que transformarían la espiritualidad de millones de cristianos.
El Corazón que busca ser amado
En las apariciones posteriores, Jesús manifestó el dolor de su Corazón por la indiferencia de tantos hombres y mujeres.
No se quejaba principalmente de los pecadores alejados, sino de la falta de amor de quienes conocían su amor y permanecían indiferentes.
Por ello pidió actos de reparación, la práctica de la Hora Santa, la Comunión de los primeros viernes y una mayor difusión de la devoción a su Corazón.
No pedía estas prácticas para recibir algo que le faltara.
Las pedía para acercar a las almas a la fuente de la salvación.
El apoyo de San Claudio de la Colombière
Las revelaciones encontraron inicialmente incomprensión y dificultades.
Pero Dios puso junto a Margarita María a un gran sacerdote jesuita: San Claudio de la Colombière.
Él reconoció la autenticidad de las experiencias espirituales de la santa y la ayudó a cumplir la misión que el Señor le había confiado.
Gracias a su apoyo, la devoción comenzó a difundirse primero en Francia y luego en toda la Iglesia.
Un mensaje para nuestro tiempo
Más de tres siglos después, el mensaje de Paray-le-Monial sigue siendo actual.
Vivimos en una sociedad que muchas veces experimenta soledad, vacío y falta de esperanza.
Frente a esta realidad, el Corazón de Jesús continúa ofreciendo amor, misericordia y sentido para la vida.
El Señor sigue llamando a la puerta del corazón humano.
Sigue esperando una respuesta libre y amorosa.
Sigue invitando a todos a descubrir la alegría de una amistad profunda con Él.
Mensaje del Sagrado Corazón
Hoy escuchamos estas palabras dirigidas a Santa Margarita María:
"Mi Corazón busca almas que lo amen."
Jesús no necesita nuestro amor porque sea débil.
Lo desea porque sabe que sólo amándolo encontraremos la verdadera felicidad.
Quien abre su corazón a Cristo descubre una paz que el mundo no puede ofrecer.
Propósito del día
Rezar lentamente un acto de amor al Sagrado Corazón de Jesús y renovar personalmente el deseo de responder con fidelidad a su amor.
Pensar, Sentir y Actuar
Pensar que Jesús continúa buscando corazones dispuestos a amarlo; sentir gratitud por el inmenso amor que nos ha manifestado a través de su Sagrado Corazón; y actuar dedicando un tiempo especial a expresarle amor mediante la oración, la adoración y las obras de caridad.
Oración
Sagrado Corazón de Jesús, gracias por haber recordado al mundo en Paray-le-Monial la inmensidad de tu amor. Te pido que mi corazón nunca sea indiferente a tu llamada. Ayúdame a responder generosamente a tu amistad y a vivir cada día más unido a Ti. Que tu amor transforme mi vida y me convierta en testigo de tu misericordia para los demás. Amén.
Jaculatoria
Sagrado Corazón de Jesús, que tanto nos amas, haz que te amemos cada día más.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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