SERIE: CONOCIENDO CADA DÍA A LA VIRGEN MARÍA
Día 26: María, Madre de la unidad y de la comunión
“Todos perseveraban unánimes en la oración junto con María” (Hechos 1,14)
La Madre que reúne a los discípulos
En el Cenáculo, antes de Pentecostés, los discípulos permanecen unidos en oración junto a María. Ella aparece en el corazón de la primera comunidad cristiana como presencia de comunión, paz y esperanza.
Donde está María:
María no divide; reúne.
La unidad nace del amor
La verdadera comunión no se construye solamente con acuerdos humanos, sino con corazones abiertos a Dios.
María enseña:
Ella ayuda a sanar las divisiones que nacen del orgullo, la soberbia y el egoísmo.
Madre de la Iglesia peregrina
La Iglesia vive desafíos, tensiones y dificultades humanas, pero María continúa acompañando maternalmente al Pueblo de Dios.
Como Madre:
Ella recuerda constantemente que todos somos hermanos en Cristo.
La comunión comienza en el corazón
No puede existir verdadera unidad exterior si el corazón vive lleno de resentimientos, divisiones o indiferencia.
María enseña a construir comunión comenzando por:
La paz verdadera comienza en el interior del corazón humano.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
“María está íntimamente unida a la Iglesia” (CEC 963).
Como Madre espiritual, acompaña la comunión y la misión del Pueblo de Dios.
La luz de San Luis María Grignion de Montfort
San Luis María Grignion de Montfort afirma:
“Donde está María, allí reina Jesucristo.”
Montfort enseña que María conduce siempre hacia la unidad verdadera, porque lleva los corazones hacia Cristo, fuente de toda comunión.
Oración
Santísima
Virgen María,
Madre de la unidad y de la comunión,
ayúdanos a vivir como verdaderos hermanos.
Aparta de nosotros el orgullo,
las divisiones y los resentimientos.
Enséñanos a dialogar,
a perdonar
y a construir paz en nuestras familias y comunidades.
Que unidos en Cristo caminemos siempre hacia Dios.
Amén.
Hoy es un día para preguntarse:
¿Estoy construyendo unidad o alimentando divisiones con mis palabras y actitudes?
María
nos enseña que la comunión verdadera
nace de corazones humildes y abiertos a Dios.
Y
donde hay amor auténtico…
Dios siempre permanece presente.
Pbro. Alfredo José Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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