JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Día 13: Los primeros viernes de mes
Una escuela de amor, reparación y perseverancia
"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna." (Juan 6,54)
Entre las prácticas más conocidas de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se encuentra la Comunión de los nueve primeros viernes de mes.
Esta práctica nació de las revelaciones que recibió Santa Margarita María de Alacoque en Paray-le-Monial y ha ayudado a innumerables cristianos a crecer en la amistad con Cristo y en la fidelidad a la vida sacramental.
Sin embargo, los primeros viernes no deben entenderse como una fórmula automática para alcanzar la salvación.
Son una invitación a vivir una relación profunda con Jesús, alimentada por la Eucaristía, la conversión y el amor.
El deseo del Corazón de Jesús
Durante sus apariciones, Jesús manifestó a Santa Margarita María el deseo de que los fieles comulgaran con frecuencia y participaran de manera especial en la Eucaristía del primer viernes de cada mes.
El Señor veía con dolor la indiferencia de muchos hacia el Santísimo Sacramento y deseaba despertar nuevamente el amor por la Eucaristía.
Por eso pidió actos de reparación y una mayor cercanía a su presencia real en el altar.
La Eucaristía es el lugar donde el Corazón de Jesús continúa entregándose por nosotros.
El significado de los primeros viernes
La práctica consiste en recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos, viviendo en gracia de Dios y con sincero deseo de amar y reparar el Corazón de Cristo.
Lo esencial no es simplemente cumplir una serie de fechas.
Lo esencial es crecer en la amistad con Jesús.
Cada primer viernes se convierte en una oportunidad para:
La Gran Promesa
Dentro de las revelaciones del Sagrado Corazón aparece la llamada "Gran Promesa".
Jesús dijo a Santa Margarita María:
"Prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes consecutivos la gracia de la perseverancia final."
La Iglesia siempre ha entendido esta promesa dentro del contexto de una vida auténticamente cristiana.
No se trata de una garantía mágica.
Es una invitación a vivir una relación constante con Cristo que conduce a la perseverancia y a la salvación.
La Eucaristía y el Corazón de Jesús
Cada vez que participamos en la Santa Misa nos acercamos al Corazón vivo de Cristo.
La Eucaristía no es solamente un recuerdo.
Es la presencia real del Señor.
Allí encontramos el mismo amor que se manifestó en la Cruz.
El mismo amor que habló a Santa Margarita María.
El mismo amor que sigue llamando a cada persona.
Por eso los primeros viernes son una escuela permanente de amor eucarístico.
Una práctica siempre actual
En un mundo donde tantas personas viven alejadas de Dios, los primeros viernes siguen siendo una oportunidad extraordinaria para renovar la vida espiritual.
Nos ayudan a establecer una disciplina de fe.
Nos acercan a los sacramentos.
Nos recuerdan la importancia de la conversión continua.
Nos enseñan a vivir unidos al Corazón de Jesús.
Mensaje del Sagrado Corazón
Hoy escuchamos esta invitación del Señor:
"Prometo mi amor a quienes me reciban."
Cristo desea entrar en nuestro corazón.
Desea alimentarnos con su gracia.
Desea acompañarnos en cada etapa de nuestra vida.
Cada Comunión recibida con fe fortalece nuestra amistad con Él.
Propósito del día
Participar en la Santa Misa con especial fervor o tomar la decisión de comenzar la práctica de los nueve primeros viernes de mes, preparándose mediante una buena confesión y una comunión fervorosa.
Pensar que Jesús permanece realmente presente en la Eucaristía por amor a nosotros; sentir gratitud por el inmenso regalo de la Comunión; y actuar participando más frecuentemente en la Santa Misa y acercándome con mayor devoción al Santísimo Sacramento.
Oración
Sagrado Corazón de Jesús, presente en la Eucaristía, gracias por permanecer entre nosotros como alimento de vida eterna. Aumenta mi amor por la Santa Misa y por la Sagrada Comunión. Haz que cada encuentro contigo transforme mi corazón y me ayude a vivir más unido a Ti. Concédeme la gracia de la perseverancia y de una fidelidad creciente a tu Evangelio. Amén.
Jaculatoria
Sagrado Corazón de Jesús, presente en la Eucaristía, en Vos confío.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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