11
JUN
2026

Día 11: La segunda gran aparición del Sagrado Corazón El Corazón que ama y muchas veces no es amado



JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Día 11: La segunda gran aparición del Sagrado Corazón

El Corazón que ama y muchas veces no es amado


"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos." (Juan 15,13)


Después de la primera gran aparición en la que Jesús reveló los tesoros de su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque, el Señor continuó manifestándole la profundidad de su amor por la humanidad.

En esta segunda gran revelación, Cristo mostró de manera aún más clara el misterio de su Corazón ardiente de amor y el dolor que le causa la indiferencia de tantos hombres y mujeres.

No se trata de un dolor humano como el nuestro, sino del sufrimiento espiritual de un amor que desea ser acogido y correspondido.

Jesús sigue amando a todos. Pero muchos desconocen ese amor, lo rechazan o permanecen indiferentes ante él.

Un Corazón rodeado de llamas

Durante esta aparición, Jesús mostró a Santa Margarita María su Corazón rodeado de llamas resplandecientes.

Aquellas llamas simbolizaban la intensidad de su amor por la humanidad.

Era un fuego que no destruye.

Es un fuego que ilumina.

Es un fuego que purifica.

Es un fuego que salva.

La santa comprendió que todo el Evangelio puede resumirse en esta verdad: Cristo ama a cada persona con un amor infinito.

Cada latido de su Corazón expresa misericordia.

Cada latido expresa perdón.

Cada latido expresa deseo de salvación.

La corona de espinas

Santa Margarita María vio también el Corazón rodeado por una corona de espinas.

Aquellas espinas representaban las ofensas, los pecados, las indiferencias y los rechazos que los hombres continúan presentando al amor de Dios.

Jesús le hizo comprender que muchas veces las heridas más dolorosas no provienen de quienes están lejos de Él, sino de quienes lo conocen y no responden generosamente a su amor.

La indiferencia espiritual hiere profundamente el Corazón de Cristo.

Por eso la devoción al Sagrado Corazón está unida al espíritu de reparación.

El amor que nunca se cansa

A pesar de las espinas, el Corazón de Jesús sigue ardiendo de amor.

No deja de amar.

No deja de esperar.

No deja de llamar.

No deja de perdonar.

Esta es una de las enseñanzas más consoladoras de toda la espiritualidad del Sagrado Corazón.

El amor de Cristo es más fuerte que el pecado.

Su misericordia es más grande que nuestras miserias.

Su paciencia supera nuestras infidelidades.

Por eso siempre existe esperanza para quien desea regresar a Dios.

Una llamada a la reparación

Jesús pidió a Santa Margarita María que promoviera actos de reparación.

La reparación no consiste en añadir algo a la obra redentora de Cristo.

Consiste en responder a su amor con amor.

Consiste en consolar espiritualmente el Corazón del Señor mediante la oración, la adoración, la penitencia y las obras de caridad.

Cada acto de amor sincero es una respuesta al amor infinito de Cristo.

Cada gesto de fidelidad alegra su Corazón.

Una enseñanza para nuestro tiempo

Vivimos en una época donde muchas personas conocen a Jesús sólo superficialmente.

Algunos lo ignoran.

Otros se alejan.

Otros viven como si Dios no existiera.

Por eso el mensaje de esta aparición sigue siendo actual.

Cristo continúa invitando a la humanidad a redescubrir la belleza de su amor.

Su Corazón permanece abierto.

Su misericordia permanece disponible.

Su llamada continúa resonando en cada generación.

Mensaje del Sagrado Corazón

Hoy escuchamos estas palabras dirigidas a Santa Margarita María:

"Mi amor no es correspondido."

Estas palabras no buscan provocar miedo o tristeza.

Buscan despertar gratitud.

Jesús nos recuerda cuánto nos ama y nos invita a responder generosamente a ese amor.

Propósito del día

Realizar durante el día un acto concreto de reparación: una oración adicional, una visita al Santísimo, una obra de caridad, una renuncia voluntaria o un sacrificio ofrecido por quienes viven alejados de Dios.


Pensar que Cristo continúa amando a la humanidad con un amor infinito; sentir gratitud por ese amor inmerecido; y actuar respondiendo con fidelidad, oración y obras concretas de reparación.

Oración

Sagrado Corazón de Jesús, ardiente horno de caridad, te pido perdón por mis indiferencias, mis tibiezas y mis faltas de amor. Gracias porque nunca te cansas de esperarme y perdonarme. Haz que mi vida sea una respuesta generosa a tu amor. Que pueda consolar tu Corazón mediante la oración, la adoración y las obras de misericordia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón de Jesús, abrasa mi corazón con el fuego de tu amor.


Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.

 


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