30
MAR
2026

Déjate tocar por Cristo… y conviértete en luz para los demás

Déjate tocar por Cristo… y conviértete en luz para los demás


Lunes 30 de marzo de 2026

Semana Santa – Lunes Santo

Déjate tocar por Cristo… y conviértete en luz para los demás

La Iglesia nos introduce hoy, en este Lunes Santo, en un clima profundamente espiritual. Nos acercamos al corazón del misterio pascual, donde el amor de Dios se revela no con palabras, sino con gestos concretos de entrega, de cercanía y de salvación.

La Palabra de Dios nos presenta tres escenas que se iluminan mutuamente: el Siervo de Dios que trae la luz (cf. Is 42, 1-7), la confianza plena en el Señor (cf. Sal 26), y el gesto íntimo y desbordante de amor de María en Betania (cf. Jn 12, 1-11).

Cristo, el Siervo que no apaga la mecha que aún humea

El profeta Isaías nos muestra hoy una de las imágenes más conmovedoras del Mesías:
“la caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará”.

Dios no viene a aplastar al débil, sino a levantarlo. No viene a condenar, sino a salvar. No viene a apagar lo poco que queda en nosotros, sino a avivar la llama.

En un mundo que descarta, Cristo restaura.
En una sociedad que etiqueta, Cristo dignifica.
En medio de nuestras heridas, Él se acerca con ternura.

Este es el rostro de Dios: misericordia firme, paciencia infinita, amor que reconstruye desde dentro.

“El Señor es mi luz y mi salvación”

El salmo de hoy no es solo una oración: es una proclamación de confianza.
Cuando todo parece oscuro, el creyente afirma: “¿a quién temeré?”.

La luz de Dios no elimina automáticamente las pruebas, pero sí transforma nuestra manera de vivirlas. Nos da firmeza, paz interior, esperanza.

En Semana Santa, esta luz tiene un rostro: Jesucristo, que entra en la noche del dolor humano para iluminarla desde dentro.

Quien camina con Cristo, nunca camina solo.

El gesto de María: amar sin medida

El Evangelio nos presenta una escena profundamente humana y divina: María unge los pies de Jesús con perfume costoso y los seca con sus cabellos.

Es un gesto excesivo, aparentemente inútil… pero profundamente evangélico.

María ha comprendido algo que Judas no entiende:
que el amor verdadero no calcula, no mide, no negocia.

Ella reconoce en Jesús al Señor, al Salvador, al que pronto entregará su vida. Por eso se adelanta con un gesto de amor gratuito, humilde, total.

La casa se llena de perfume.
Así ocurre cuando alguien ama de verdad: su amor transforma el ambiente, edifica, contagia, eleva.

Frente a esto, aparece Judas, que reduce todo a utilidad, a cálculo, a interés. Es la lógica del mundo frente a la lógica del Evangelio.

Una Iglesia llamada a ser luz y perfume

Hoy el Señor nos invita a revisar nuestro corazón:

  • ¿Soy como el Siervo que levanta o como el mundo que aplasta?
  • ¿Vivo desde la confianza o desde el miedo?
  • ¿Amo como María o calculo como Judas?

La Iglesia no está llamada a ser fría ni funcionalista. Está llamada a ser luz en medio de la oscuridad y perfume en medio de la indiferencia.

Cada cristiano, en su familia, en su trabajo, en su comunidad, está llamado a irradiar esa presencia de Cristo que sana, acompaña y transforma.

Tres mensajes de hoy

  1. Dios no te descarta: te levanta y cree en ti, incluso cuando tú mismo dudas.
  2. La verdadera fe se expresa en confianza, aun en medio de las pruebas.
  3. El amor auténtico no calcula: se entrega sin medida y transforma todo a su paso.

Propósito para hoy

Realizar un gesto concreto de amor gratuito: visitar a alguien, reconciliarte con una persona, ayudar sin esperar nada a cambio, o dedicar un tiempo sincero de oración ante el Señor.

En este Lunes Santo, no nos quedemos como espectadores. Entremos en el misterio. Dejemos que Cristo toque nuestras heridas… y permitamos que nuestra vida, como la de María, se convierta en un perfume agradable para Dios y para los hermanos.


Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial.

 


Déjate tocar por Cristo… y conviértete en luz para los demás

1 comentario

Escrito por Jesús el 30/03/2026 a las 20:47

Amen

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