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NOV
2025

De la Mano de María: Panamá a los Pies del Santísimo.



Jueves 27 de noviembre de 2025
Fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa
De la Mano de María: Panamá a los Pies del Santísimo.

La liturgia de hoy nos reúne bajo la mirada serena y maternal de la Virgen de la Medalla Milagrosa, cuya aparición a Santa Catalina Labouré en 1830 sigue siendo una proclamación silenciosa de que la gracia de Dios no abandona la historia. En sus manos abiertas, de donde brotan rayos de luz, vemos una promesa permanente: cada corazón que acude a María con confianza recibirá ayuda en sus luchas, consuelo en sus noches y valentía para avanzar. Su imagen es un recordatorio sencillo y poderoso: la última palabra no la tiene el miedo, sino la gracia.

Esta certeza aparece reflejada en la Primera Lectura. El profeta Daniel, arrojado al foso de los leones, se convierte en icono de la fidelidad que resiste incluso cuando todo parece perdido. No se defiende; confía. No maldice; ora. Y Dios actúa. La injusticia humana prepara un abismo, pero la fidelidad divina lo transforma en un lugar de salvación. Daniel sale ileso porque quien confía en el Señor nunca se queda sin respuesta. La fuerza de su historia no está en un prodigio espectacular, sino en una verdad que sostiene la vida: Dios nunca se cansa de cuidar a quienes se entregan a Él.

El salmo responsorial, tomado también del libro de Daniel, nos invita a bendecir al Señor “para siempre”. Esa alabanza no nace del bienestar, sino de la convicción profunda de que Dios es fiel incluso cuando la realidad nos exige caminar por senderos estrechos. Bendecir en medio de las batallas es el modo cristiano de afirmar que la esperanza no muere.

El Evangelio, por su parte, presenta un cuadro fuerte: la destrucción de Jerusalén, la conmoción de los pueblos, el desconcierto de los corazones. Jesús no suaviza la verdad; tampoco invita al miedo. Su palabra es clara y liberadora: “Cuando empiece a suceder esto, levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación”. Levantar la cabeza es un acto de fe. Es la postura del cristiano que sabe que la historia no avanza al ritmo de las amenazas, sino al ritmo del amor de Dios. Jesús nos pide estar despiertos, atentos, confiados. No evasivos, sino de pie.

María, la mujer de la Medalla Milagrosa, nos enseña ese mismo gesto. Quien la lleva, lleva una pequeña catequesis puesta en el corazón: Dios no abandona, Dios no falla, Dios camina con su pueblo. Ella misma es la señal de que la gracia es más fuerte que las sombras de nuestro tiempo.

Y hoy, esta certeza se vuelve un compromiso concreto para nuestra Iglesia en Panamá.

INVITACIÓN: Jornada de Oración por la Patria

La Arquidiócesis de Panamá invita con profundo sentido de fe y responsabilidad a todo el pueblo panameño a unirse a la Jornada de Oración por la Patria, una iniciativa que se vive cada año durante el Mes de la Patria, y que hoy —jueves 27 de noviembre— nos convoca especialmente a realizar un Minuto de Oración por Panamá a las 3:00 p.m. y una Hora Santa por la Nación.

Nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, hace un llamado directo y sencillo: que todos, allí donde estemos, hagamos un alto y regalemos a Panamá un minuto para ponerla en las manos de Dios. Un minuto para pedir paz para los corazones, justicia para nuestro pueblo y esperanza para las familias. Que en ese instante, miles de voces unidas eleven la misma súplica:
“Señor, bendice a Panamá”.

Además, se exhorta a todas las parroquias, capillas, comunidades, movimientos y grupos apostólicos a organizar un espacio de adoración y súplica ante el Santísimo Sacramento, presentando ante Él los desafíos de nuestra nación: la paz social, la justicia, la unidad, el respeto mutuo y el bien común.

Monseñor Ulloa nos recuerda que esta jornada es una oportunidad para colocar a los pies del Santísimo todos los retos que enfrenta nuestra nación, y para renovar el compromiso cristiano de trabajar por una patria más humana, más justa y más fraterna.

La Arquidiócesis ha puesto a disposición un subsidio litúrgico especial para ayudar a todas las comunidades en la preparación de este momento de oración, que puede ser usado tal como está o adaptado según la realidad pastoral de cada parroquia.

Finalmente, se invita a unirse espiritualmente a la Hora Santa arquidiocesana, que será presidida por nuestro Arzobispo a las 3:30 p.m. y transmitida por FETV, como signo de unidad nacional en la oración.


Hoy contemplamos la valentía de Daniel, la esperanza firme de María y la palabra de Jesús que nos pide levantar la cabeza; sentimos que la oración —personal, comunitaria y nacional— es el camino para recobrar paz interior y sabiduría social; y actuamos participando con fe en la Jornada de Oración por la Patria, llevando nuestra Medalla Milagrosa como signo de confianza, acudiendo al Santísimo con un corazón dispuesto, y comprometiéndonos a ser artesanos de unidad, diálogo y esperanza en nuestra familia y nuestra nación.

Que la Virgen de la Medalla Milagrosa derrame abundantes gracias sobre Panamá, proteja a nuestras familias, fortalezca nuestra fe y nos conduzca siempre hacia Jesús, nuestra verdadera liberación.

Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario Parroquial.


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