28
OCT
2025

Crítica y actualidad de las vías tomistas



Crítica y actualidad de las vías tomistas

Por qué siguen siendo válidas hoy los caminos racionales hacia Dios

Las cinco vías de Santo Tomás de Aquino fueron escritas hace más de siete siglos, pero su profundidad y equilibrio hacen que sigan siendo, hoy, uno de los fundamentos más sólidos del diálogo entre fe y razón. Aunque el lenguaje de la filosofía y de la ciencia haya cambiado, la intuición esencial permanece: el mundo, con su orden, su movimiento, su causalidad y su belleza, no se explica por sí mismo.
Estas vías no son reliquias del pasado; son rutas de pensamiento siempre abiertas, que ayudan al ser humano moderno a descubrir que creer en Dios es razonable, y que la fe no es evasión, sino plenitud de la inteligencia.

1. Las vías tomistas no son “pruebas mecánicas”

Una de las críticas más comunes a las vías de Santo Tomás es pensar que intentan “demostrar a Dios” como se demuestra un teorema matemático. Pero Santo Tomás nunca lo pretendió. Él no busca encerrar a Dios en un argumento, sino mostrar que la existencia de Dios es la explicación más razonable de la realidad.
Sus vías son caminos de inteligencia, no fórmulas cerradas. Cada una parte de una observación de la experiencia —el movimiento, la causalidad, el ser, la perfección y el orden— y conduce a una conclusión coherente: que el universo tiene un fundamento último.
El Aquinate no pretende sustituir la fe, sino preparar el corazón y la mente para recibirla.

2. La vigencia filosófica: el ser frente al vacío

El pensamiento contemporáneo ha oscilado entre dos extremos: el racionalismo que pretende explicarlo todo sin Dios, y el nihilismo que niega todo sentido. Las vías tomistas, en cambio, proponen un equilibrio luminoso: la razón humana es capaz de alcanzar la existencia de Dios, pero no de abarcar su misterio.
En una cultura donde muchos sienten el vacío existencial, las vías recuerdan que la realidad no es absurda, sino fundada en el Ser. Dios no es una hipótesis añadida, sino la razón última de que haya algo en lugar de nada.
Su actualidad radica en que ofrecen un horizonte de sentido ante el desencanto del materialismo y del relativismo.

3. El diálogo con la ciencia moderna

Algunos piensan que la ciencia ha “reemplazado” a Dios. Pero la ciencia no responde al por qué último de las cosas, sino al cómo. Explica los mecanismos del universo, pero no su origen ni su finalidad.
Las vías tomistas no compiten con la ciencia, sino que la sostienen filosóficamente, porque sin un principio de causalidad, de orden y de racionalidad, la ciencia no tendría sentido.
Como dijo el Papa Benedicto XVI:

“La fe no teme a la razón, sino que la busca. La razón sin fe se extravía, y la fe sin razón se debilita.”
Por eso, en un mundo que confía en la ciencia, las vías de Santo Tomás siguen recordando que la fe es razonable y la razón, creyente.

4. La dimensión pastoral y espiritual

Más allá de su valor filosófico, las vías tomistas tienen una profunda dimensión espiritual: nos enseñan a mirar el mundo con ojos de fe y de inteligencia unidas.
Cada una de ellas puede convertirse en oración:

  • La primera vía nos invita a reconocer a Dios como el que mueve nuestra vida.
  • La segunda, como el origen amoroso de nuestro ser.
  • La tercera, como el fundamento que sostiene nuestra existencia.
  • La cuarta, como la medida de todo bien y verdad.
  • La quinta, como la sabiduría que ordena el universo.

Así, lo que comenzó como reflexión termina como adoración. El creyente no solo comprende que Dios existe, sino que descubre su presencia activa en todo.

5. Por qué siguen siendo necesarias

Hoy más que nunca, en un mundo que busca sentido entre la velocidad y la incertidumbre, las vías de Santo Tomás son una brújula. No ofrecen un Dios abstracto, sino un Dios razonable y cercano, que se revela como origen del ser y meta de toda inteligencia.
Las cinco vías no son el final del camino, sino el principio: abren la puerta a la Revelación, al Dios que en Jesucristo ha mostrado su rostro.
Como enseña el Papa León XIV:

“Las razones de la fe no sustituyen el encuentro con Dios, pero ayudan a purificar el corazón para reconocerlo cuando se manifiesta.”

Pensar

Las vías tomistas siguen siendo actuales porque muestran que el universo tiene un origen inteligente, y que la fe no contradice la razón, sino que la ilumina.

Sentir

Agradece el don de la razón y la fe. Ambas te han sido dadas para buscar la verdad, y esa verdad tiene un rostro: el de Dios que te ama.

Actuar

No tengas miedo de pensar tu fe ni de creer con inteligencia. Estudia, medita y ora: en esa armonía encontrarás al Dios que sigue revelándose en todo lo que existe.

Pbro.Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial


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