23
NOV
2025

Cristo Rey: el final de un camino y la puerta a un nuevo comienzo



Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo
Domingo 23 de noviembre de 2025
Parroquia de Santa Ana


Cristo Rey: el final de un camino y la puerta a un nuevo comienzo

La liturgia de este domingo nos coloca frente a un umbral precioso: concluye el Año Litúrgico y nos preparamos a abrir, dentro de siete días, un Año Litúrgico nuevo, que comenzará con el primer domingo de Adviento. Es un cierre y un inicio que la Iglesia celebra con solemnidad porque afirma, una vez más, que Cristo es Rey del tiempo, de la historia y del corazón humano. Su reinado no se parece a los poderes del mundo; es un reinado que transforma sin violencia, que sana sin gritar, que salva entregándose.

La primera lectura, tomada del segundo libro de Samuel, nos muestra al pueblo acercándose a David para decirle: “Somos de tu hueso y de tu carne.” Es una confesión de unidad y continuidad. En ese gesto, la liturgia nos invita a ver a Cristo, el verdadero Pastor-Rey, que une lo disperso, integra lo roto y reconcilia lo enfrentado. Su reinado no divide, reúne. No fragmenta, teje. En tiempos donde la desunión asfixia, esta proclamación es bálsamo y brújula.

El salmo 121 nos convoca con una invitación cargada de esperanza: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor.” Es la voz del peregrino que sabe que la meta sostiene el camino. El encuentro con Cristo no es un ideal lejano; es una alegría que se renueva cada vez que damos un paso hacia Él. Quien camina hacia Cristo nunca lo hace perdido. Su reinado convierte cada jornada en un camino posible.

En la carta a los Colosenses, escuchamos uno de los himnos más hermosos y profundos sobre Cristo: imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura, cabeza de la Iglesia, plenitud de lo creado. San Pablo proclama que en Él todo tiene consistencia y sentido. La historia no es un barco a la deriva; tiene un Capitán amoroso que guía el rumbo de lo visible y lo invisible. Su reinado da solidez a la fe y esperanza al corazón.

El Evangelio según san Lucas nos lleva al Calvario, donde la realeza de Jesús brilla de manera desconcertante. Mientras algunos se burlan, un hombre crucificado a su lado —el buen ladrón— descubre la majestad escondida en aquel rostro herido. Con humildad le dice: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.” Y Jesús, Rey de misericordia, responde con una certeza que estremece: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Ese “hoy” revela la grandeza de su reinado: Cristo reina salvando, incluso en el límite, incluso cuando todo parece perdido. Frente a Él, nunca es tarde para comenzar.

Este domingo es especial porque es fin y comienzo. Cerramos un año litúrgico no con cansancio, sino con gratitud; no con nostalgia, sino con esperanza. Y abrimos el corazón para preparar el inicio del Nuevo Año Litúrgico, que comenzará el próximo domingo con el Primer Domingo de Adviento.

Esta última semana es un regalo. Es un espacio para ordenar la casa interior, para reconciliarnos, para revisar nuestra vida a la luz de Cristo Rey. Es una invitación a decirle nuevamente: “Reina en mi vida donde aún no reinas; entra donde no te he dejado entrar.”
El Adviento que se acerca nos pedirá vigilancia humilde, silencio fecundo, esperanza activa. Es un tiempo que despierta el alma, que nos recuerda que Dios viene, que llega, que entra suavemente allí donde encuentra un corazón disponible.

Cristo Rey nos sostiene hoy y será el Cristo que esperamos en el pesebre. Esa continuidad es hermosa: el Rey crucificado y glorioso es el mismo Niño que viene a nacer entre nosotros. Por eso vale la pena vivir esta semana con serenidad, con oración sincera y con el deseo de empezar de nuevo.

Que esta solemnidad nos reafirme en la certeza de que Cristo es Rey de nuestra historia y guía de nuestro futuro. Que su reinado transforme nuestras familias, nuestra parroquia, nuestras decisiones y nuestras heridas. Y que al abrir el nuevo año litúrgico, encontremos al Señor con el corazón despierto y con la alegría de los que caminan hacia su luz.


Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.

 


Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared

Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies