06
DIC
2025

Conoce la verdad sobre la Navidad: no es “Santa”, es Jesucristo



Conoce la verdad sobre la Navidad: no es “Santa”, es Jesucristo

La Navidad no es una idea bonita ni una tradición cultural que se pueda adaptar a cualquier significado. La Navidad tiene un nombre, un rostro y un acontecimiento concreto: Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Cuando esta verdad se diluye, la celebración se vacía y queda reducida a luces, compras y emociones pasajeras. Por eso es necesario volver al centro, con claridad pedagógica y serenidad cristiana.

Hoy muchos asocian la Navidad casi exclusivamente con un personaje popular llamado “Santa”, mientras desconocen —o confunden— al verdadero San Nicolás, obispo de la Iglesia, y, lo que es más grave, desplazan del centro al Niño Dios. Este texto busca ayudar a comprender, sin agresividad, pero con firmeza, por qué Navidad es Jesús.

1. “Santa”: un personaje moderno sin raíces cristianas

El “Santa” contemporáneo, difundido por la publicidad y el consumo, no pertenece a la fe cristiana ni a la Tradición de la Iglesia. Es una construcción cultural reciente, reforzada especialmente en el siglo XX, con fines comerciales.

Este personaje no anuncia el Evangelio ni conduce al misterio de la Encarnación. Desplaza el sentido del don cristiano y lo reduce a recompensa material. El problema no es celebrar ni regalar, sino cuando este personaje sustituye a Jesucristo y ocupa el lugar que corresponde al Pesebre.

La fe cristiana no rechaza la cultura, pero discierne. Y aquí el discernimiento es necesario: “Santa” no es un santo ni representa la fe cristiana. Es un símbolo secular que, en muchos ambientes, ha desplazado a Cristo del centro de la Navidad.

2. El verdadero San Nicolás: obispo, pastor y testigo de Cristo

San Nicolás sí fue una persona real. Vivió en el siglo IV y fue obispo de Myra. La Iglesia lo venera como santo y pastor fiel, defensor de la fe y hombre de profunda caridad.

Su vida estuvo marcada por:

  • La fidelidad a la doctrina cristiana.
  • La cercanía con los pobres.
  • La caridad vivida en silencio.
  • Una fe centrada en Jesucristo.

Las acciones de caridad que la tradición le atribuye no buscaban crear fantasía, sino restaurar la dignidad humana. Todo en San Nicolás conducía a Cristo. Él nunca fue el centro; Jesús lo fue. Despojarlo de su fe y transformarlo en un personaje folclórico es una pérdida espiritual.

San Nicolás conduce a Cristo. El “Santa” moderno lo reemplaza.

3. Navidad no es un concepto: Navidad es una Persona

Esta es la afirmación central de la fe cristiana:

No hay Navidad sin Jesús.
No hay Navidad sin el Pesebre.
No hay Navidad sin la Encarnación del Hijo de Dios.

Navidad es el misterio de un Dios que entra en la historia, se hace Niño y asume nuestra fragilidad para salvarnos. No es sentimentalismo ni decoración; es un acontecimiento que toca la vida y la transforma.

Cuando Jesús es desplazado:

  • La Navidad se vuelve superficial.
  • La alegría se reduce a emoción pasajera.
  • El sentido profundo se pierde.

Cuando Jesús ocupa el centro:

  • La familia se fortalece.
  • El don se vuelve gratuito.
  • La fe se hace vida.

4. Educar en la verdad: una tarea urgente

Hablar con claridad sobre la Navidad no es fanatismo ni dureza. Es educar en la verdad, especialmente a niños y jóvenes, quienes tienen derecho a conocer el sentido auténtico de lo que celebran.

Educar cristianamente la Navidad implica:

  • Aprender a esperar.
  • Valorar el don por amor, no por precio.
  • Descubrir a Jesús como el Regalo verdadero del Padre.

Las tradiciones culturales pueden conservarse solo si no ocultan a Cristo. Todo lo que ayuda a acercarnos a Él es bueno; todo lo que lo sustituye termina vaciando el corazón.

La Navidad no necesita ser redefinida ni maquillada. Necesita ser recentrada en la verdad. No se trata de prohibir costumbres, sino de ordenar el corazón y devolver a Jesucristo el lugar que le pertenece.

San Nicolás fue un santo auténtico porque no se predicó a sí mismo, sino que condujo a los demás hacia Cristo con caridad concreta y fe viva. La Navidad cristiana debe hacer lo mismo.

Vivamos este tiempo de ADVIENTO preparando la Navidad con la Fe de los cristianos, y no como los paganos, quienes viven para este mundo y lo único que celebran son fiestas vacías.
El Adviento nos educa en la espera, la conversión y el silencio interior. Solo así la alegría será profunda, verdadera y duradera.

Porque conviene decirlo con serenidad y claridad:
Navidad no es “Santa”. Navidad es Jesús.

Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.


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