Artículo Nº 14
Søren Kierkegaard: la verdad como decisión personal ante Dios
Søren Kierkegaard es una de las voces más originales y provocadoras del pensamiento cristiano moderno. En un contexto marcado por el racionalismo sistemático y por un cristianismo socialmente acomodado, levantó una pregunta decisiva: ¿qué significa realmente ser cristiano? Para él, la fe no es simple adhesión intelectual ni tradición cultural heredada; es decisión personal, libre y responsable ante Dios.
1. Frente al cristianismo de rutina
En la Dinamarca del siglo XIX, Kierkegaard percibía que el cristianismo se había convertido en una forma social aceptada, casi automática. Ser cristiano equivalía a pertenecer a una cultura, no necesariamente a vivir una relación personal con Cristo.
Frente a esta situación, insistió en la necesidad de recuperar la seriedad de la fe. El Evangelio no es una doctrina cómoda, sino una llamada radical a la conversión. No basta con comprender conceptos; es necesario decidirse.
2. La verdad como subjetividad
Una de sus afirmaciones más conocidas es que “la verdad es subjetividad”. Esta expresión no significa relativismo ni negación de la verdad objetiva. Kierkegaard no sostiene que cada uno tenga su verdad, sino que la verdad cristiana exige una apropiación interior.
La verdad revelada por Dios es objetiva, pero solo transforma cuando el individuo la asume personalmente. La fe no es teoría abstracta; es compromiso existencial.
3. El salto de fe
Kierkegaard habla del “salto de fe” para describir el acto por el cual el individuo confía en Dios más allá de las seguridades puramente racionales. No se trata de irracionalidad, sino de reconocer que la relación con Dios supera los límites del cálculo lógico.
La razón prepara, cuestiona y acompaña, pero el acto decisivo es personal. El creyente se arriesga, se entrega, confía. En esta decisión se juega la autenticidad de la vida.
4. Interioridad y responsabilidad
El pensamiento de Kierkegaard insiste en la interioridad. El encuentro con Dios no es espectáculo externo, sino diálogo silencioso. Cada persona está sola ante Dios, llamada a responder por su vida.
Esta soledad no es aislamiento, sino responsabilidad. Nadie puede creer por otro. La fe es intransferible en su dimensión personal.
5. Cristo como paradoja
Para Kierkegaard, el cristianismo presenta una paradoja radical: Dios hecho hombre. Esta realidad desafía la razón, no porque la contradiga, sino porque la desborda. La encarnación exige humildad intelectual y apertura del corazón.
Aceptar a Cristo implica superar el escándalo de la cruz y reconocer que la verdad no siempre coincide con la lógica del mundo.
6. Aporte al pensamiento cristiano
Kierkegaard anticipó muchas preocupaciones del existencialismo posterior, pero su raíz es profundamente cristiana. Recordó a la Iglesia que la fe no puede reducirse a sistema filosófico ni a estructura institucional sin vida interior.
Su insistencia en la decisión personal ha sido un llamado permanente a vivir el cristianismo con autenticidad.
7. Actualidad de Kierkegaard
En una cultura donde la fe puede diluirse en costumbre o superficialidad, Kierkegaard vuelve a interpelar. Ser cristiano no es simplemente pertenecer; es elegir cada día vivir ante Dios.
La verdad no es solo algo que se entiende; es alguien a quien se sigue. Y esa decisión personal, libre y consciente, es el corazón mismo de la fe.
Serie: Filósofos
cristianos: razón, fe y búsqueda de la verdad – Artículo Nº 14
Categoría: Formación – Filosofía cristiana
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