11
ABR
2026

Artículo 35: San Cirilo de Alejandría (c. 376–444) El defensor de Cristo verdadero Dios y verdadero hombre



Serie: Padres de la Iglesia – Raíces vivas de la fe cristiana

Artículo 35: San Cirilo de Alejandría (c. 376–444)

El defensor de Cristo verdadero Dios y verdadero hombre

En la historia de la Iglesia, hay momentos en los que es necesario afirmar con claridad quién es Jesucristo. En uno de esos momentos decisivos surge San Cirilo de Alejandría, un pastor firme y un teólogo profundo que defendió con valentía la verdad central de nuestra fe: Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre en una sola Persona.

Su nombre está inseparablemente unido a la defensa de la maternidad divina de la Santísima Virgen María.

San Cirilo nació alrededor del año 376 en Alejandría (Egipto), una de las ciudades más importantes del mundo antiguo, centro de cultura, filosofía y teología.

Fue discípulo de su tío, el obispo Teófilo de Alejandría, y posteriormente lo sucedió como patriarca de Alejandría.

Vivió en un tiempo de intensas controversias cristológicas, especialmente frente a la doctrina de Nestorio, que separaba en exceso la humanidad y la divinidad de Cristo.

El gran conflicto cristológico

La controversia giraba en torno a una pregunta fundamental:

¿Quién es realmente Jesucristo?

Nestorio afirmaba que en Cristo había una especie de separación entre lo humano y lo divino, lo que llevaba a negar que María pudiera ser llamada Madre de Dios (Theotokos).

San Cirilo comprendió que esta enseñanza ponía en peligro la fe:

  • Si Cristo no es una sola Persona divina
  • Entonces la salvación queda comprometida

El Concilio de Éfeso (431)

El momento decisivo fue el Concilio de Éfeso, en el año 431.

Allí, bajo la guía de San Cirilo:

  • Se afirmó que Jesucristo es una sola Persona divina
  • Se proclamó que María es verdaderamente Theotokos (Madre de Dios)
  • Se condenaron los errores de Nestorio

Este concilio es uno de los pilares de la fe cristiana.

Una teología centrada en Cristo

San Cirilo enseñó con claridad:

  • La unión verdadera entre lo divino y lo humano en Cristo
  • La importancia de la Encarnación para la salvación
  • La centralidad de Cristo en la vida cristiana

Para él, todo gira en torno a Cristo: Dios que se hace cercano para salvarnos.

Obras principales

Entre sus escritos destacan:

  • Comentarios al Evangelio de San Juan
  • Tratados cristológicos
  • Cartas doctrinales (especialmente contra Nestorio)

En ellos desarrolla una teología profunda, clara y pastoral.

Aporte doctrinal

San Cirilo dejó a la Iglesia:

  • La defensa de la unidad de la Persona de Cristo
  • La afirmación de María como Madre de Dios
  • Una cristología sólida y fiel a la tradición
  • Un ejemplo de valentía doctrinal

Por ello, la Iglesia lo reconoce como Doctor de la Iglesia.

San Cirilo no fue un teólogo distante. Fue un pastor:

  • Firme en la verdad
  • Apasionado por Cristo
  • Comprometido con la salvación de las almas

Su carácter fuerte estuvo siempre al servicio de la fe.

Hoy, San Cirilo nos enseña:

  • A centrar nuestra vida en Cristo
  • A defender la verdad con claridad
  • A amar profundamente a la Santísima Virgen María

En un mundo que confunde la identidad de Cristo, su enseñanza es más necesaria que nunca.

“Si alguno no confiesa que el Emmanuel es verdaderamente Dios, y que por eso la Santísima Virgen es Madre de Dios, sea anatema.” (San Cirilo de Alejandría)

 

San Cirilo de Alejandría nos invita a profundizar en el misterio de Cristo con fe firme y amor sincero, reconociendo en Él al verdadero Dios que ha querido compartir nuestra condición humana para salvarnos. Esto nos impulsa a vivir una fe centrada en Cristo, a amar a la Santísima Virgen María como Madre de Dios y a defender con claridad la verdad revelada, sabiendo que en ella encontramos la luz que guía nuestra vida y la esperanza que no defrauda.


Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial.


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