Amor y Resurrección: El Llamado a Vivir en Cristo
La Enseñanza Central de 1 Juan 4, 7-16
En la primera carta del apóstol San Juan, encontramos una enseñanza que es esencial para nuestra vida cristiana: "Queridos, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios" (1 Juan 4, 7). Este pasaje subraya que el amor verdadero tiene su origen en Dios, quien es la fuente de todo amor. San Juan nos recuerda que el amor de Dios se manifestó de manera suprema cuando envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él (1 Juan 4, 9). Este acto de amor sacrificial es el fundamento de nuestra fe y nos llama a amarnos unos a otros como Dios nos ha amado.
El Magisterio de la Iglesia, a través del Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), nos enseña que "Dios es amor" (CEC 221) y que este amor ha sido revelado de manera plena en Jesucristo. La Iglesia nos exhorta a vivir este amor en nuestras vidas diarias, siendo testigos del amor de Dios a través de nuestras acciones y relaciones con los demás.
La Fe en la Resurrección según Juan 11, 19-27
El Evangelio según San Juan nos presenta el poderoso relato de la resurrección de Lázaro. Jesús declara: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Juan 11, 25-26). Esta afirmación de Jesús a Marta no solo ofrece consuelo, sino que también nos proporciona una esperanza firme en la vida eterna. La fe en Jesús como la resurrección y la vida es central en nuestra fe católica, asegurándonos que, a través de su muerte y resurrección, Jesús ha vencido el pecado y la muerte.
El Catecismo refuerza esta enseñanza, destacando que la resurrección de los muertos es una verdad esencial de nuestra fe (CEC 989). Nos llama a vivir con la esperanza de la vida eterna, confiando en las promesas de Cristo.
Memoria Obligatoria de Santos Marta, María de Betania y Lázaro
Hoy recordamos a Santos Marta, María de Betania y Lázaro, quienes jugaron un papel crucial en los relatos evangélicos. Marta, conocida por su hospitalidad y servicio, María, por su devoción y escucha atenta a Jesús, y Lázaro, por su fe en la resurrección. Estos santos nos ofrecen ejemplos concretos de cómo vivir las enseñanzas de Jesús en nuestras propias vidas.
Reflexiona sobre cómo el amor de Dios se ha manifestado en tu vida y cómo puedes ser un reflejo de ese amor hacia los demás. Recuerda que el amor verdadero proviene de Dios y estamos llamados a ser instrumentos de ese amor en el mundo.
Siente la seguridad y la esperanza que provienen de creer en Jesús como la resurrección y la vida. Permite que esta fe te sostenga en tiempos de dificultad y pérdida, sabiendo que nuestra vida en Cristo trasciende la muerte.
Comprométete a vivir el amor cristiano de manera tangible. Dedica tiempo a ayudar a los necesitados, ser amable y paciente con los demás, y perdonar a quienes te han ofendido. Haz de cada día una oportunidad para manifestar el amor de Dios en tus acciones y palabras.
1. Oración Diaria: Dedica unos minutos cada día a orar, pidiendo a Dios que te llene con su amor y te dé la gracia de amar a los demás como Él nos ha amado.
2. Servicio a los Demás: Busca oportunidades para servir a los que te rodean, ya sea a través de obras de caridad, voluntariado o simplemente ofreciendo tu tiempo y escucha a quienes lo necesiten.
3. Formación Continua: Profundiza en tu conocimiento de la fe católica, leyendo la Biblia, el Catecismo y otros recursos que te ayuden a comprender mejor el amor de Dios y su plan para tu vida. Puedes participar todos los días miércoles en Nuestros Encuentros de FE (plataforma Zoom:
Reflexión sobre los Santos Lázaro, Marta y María de Betania: Un Llamado a la Santidad en Familia
En la memoria de Santos Lázaro, Marta y María de Betania, encontramos un poderoso ejemplo del llamado a la santidad en el seno de la familia. Estos tres hermanos nos muestran que la santidad no es una meta reservada para unos pocos, sino una vocación universal a la que todos estamos llamados, comenzando en nuestros propios hogares.
Lázaro es un testimonio de la fe en la resurrección y la vida eterna. Su experiencia de muerte y resurrección nos recuerda que la fe en Cristo transforma nuestra existencia, otorgándonos esperanza y vida nueva.
Marta representa la dedicación y el servicio. Su disposición a atender y servir a Jesús y a sus discípulos nos enseña que la santidad se manifiesta a través del amor y el servicio a los demás, especialmente en el ámbito familiar.
María personifica la devoción y la escucha atenta a la palabra de Dios. Su gesto de sentarse a los pies de Jesús para escucharle nos inspira a buscar momentos de oración y reflexión en nuestras vidas diarias.
Juntos, Lázaro, Marta y María nos enseñan que la santidad florece cuando cada miembro de la familia vive su fe de manera auténtica y comprometida. Nos invitan a crear hogares donde la fe, el amor y el servicio sean los pilares fundamentales. Siguiendo su ejemplo, podemos construir familias que no solo buscan la santidad individual, sino que también la viven y la promueven como comunidad, irradiando el amor de Cristo al mundo.
Que los Santos Lázaro, Marta y María de Betania intercedan por nosotros para que, como ellos, podamos responder al llamado a la santidad en nuestras familias, creciendo juntos en fe, amor y servicio a Dios y a nuestros hermanos.
Que esta reflexión nos inspire a vivir más plenamente el amor de Dios y a testimoniar nuestra fe en la resurrección de Cristo en cada aspecto de nuestras vidas. Que Santos Marta, María de Betania y Lázaro intercedan por nosotros para que, como ellos, podamos ser verdaderos discípulos de Jesús, viviendo su amor y proclamando su resurrección.


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