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DIC
2025

29 de diciembre: San Tomás Becket, la conciencia que no se vende



29 de diciembre: San Tomás Becket, la conciencia que no se vende

En los días luminosos de la Octava de Navidad, la Iglesia nos presenta hoy una figura exigente y profundamente actual: San Tomás Becket, obispo y mártir. Su memoria irrumpe como una llamada clara a la fidelidad de la conciencia, incluso cuando esa fidelidad tiene un precio alto.

Tomás Becket no fue un hombre ajeno al poder. Al contrario: conoció de cerca las estructuras políticas, las tensiones entre Iglesia y Estado, los privilegios y las presiones. Fue canciller del rey Enrique II de Inglaterra antes de ser obispo de Canterbury. Precisamente por eso, su testimonio es tan elocuente: cuando llegó el momento de elegir, eligió a Dios antes que a cualquier poder humano.

Su martirio no fue fruto de un arrebato, sino de una coherencia sostenida. Como obispo, defendió la libertad de la Iglesia y la dignidad de la conciencia frente a injerencias injustas. No buscó el conflicto, pero tampoco negoció la verdad. Sabía que el Evangelio no puede subordinarse a intereses políticos, y que la fe pierde su alma cuando se acomoda para sobrevivir.

San Tomás Becket fue asesinado en su propia catedral. Un lugar sagrado convertido en escenario de violencia. Y, sin embargo, su sangre derramada no fue derrota, sino testimonio. Como tantos mártires, su muerte proclamó con fuerza lo que su vida ya había anunciado: la fidelidad a Cristo no se compra ni se vende.

Celebrarlo en Navidad no es casual. El Niño que nace en Belén es el Rey que no impone, pero tampoco se somete a la mentira. Es el Señor que entra en la historia para liberarla desde dentro. San Tomás Becket comprendió que seguir a Cristo implica aceptar que la verdad puede costar, pero que nunca deja vacío el corazón que la abraza.

Para las familias cristianas, este día ofrece una enseñanza necesaria: educar la conciencia. Enseñar que no todo lo legal es justo, que no todo lo conveniente es bueno, que no todo lo popular es verdadero. En un mundo donde la presión social es fuerte y la verdad suele relativizarse, el testimonio de San Tomás invita a formar corazones firmes, capaces de decir “sí” a Dios y “no” a lo que contradice el Evangelio.

San Tomás Becket no fue un fanático ni un ideólogo. Fue un pastor que entendió que la autoridad verdadera se ejerce sirviendo a la verdad. Su vida nos recuerda que la fe no se vive solo en el ámbito privado, sino también en las decisiones públicas, en la coherencia diaria, en la valentía de no traicionarse.

En este 29 de diciembre, la Iglesia nos pregunta con serenidad y fuerza:
¿Qué lugar ocupa la verdad en tu vida?
¿Qué estás dispuesto a perder para no perder el alma?

Que San Tomás Becket interceda por nosotros.
Que nos conceda una conciencia libre y fiel.
Y que la Navidad nos encuentre firmes en la verdad,
porque solo la verdad hace verdaderamente libres.


Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.

 


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