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DIC
2025

23. Vigésimo tercer día: Encender la corona como acto de fe



23. Vigésimo tercer día: Encender la corona como acto de fe

La corona de Adviento ocupa un lugar sencillo en muchos hogares, pero su significado es inmenso. No es un adorno más ni una tradición vacía: es una profesión de fe silenciosa, una catequesis encendida que habla sin palabras. Cada vela que se enciende proclama una verdad profunda y recuerda que el camino hacia la Navidad se hace paso a paso, luz a luz.

Cada vela dice algo al corazón:
la paciencia que sabe esperar,
la esperanza que no se apaga,
la alegría que brota de la fe,
el amor que se entrega sin medida.

Encender la corona no es solo cumplir un gesto; es orar con la vida. Es detener el ritmo del día, reunir a la familia, apagar por un momento las distracciones y permitir que la luz hable. La llama pequeña, frágil y firme a la vez, se convierte en signo de la presencia de Dios que camina con su pueblo, incluso en la noche.

La corona de Adviento es oración visible. No necesita palabras largas ni explicaciones complicadas. Basta el silencio compartido, una breve intención, un Padre Nuestro, un Ave María, o simplemente una mirada agradecida. En ese instante, el hogar se transforma en un pequeño santuario donde Dios es esperado con amor.

Encender la corona juntos fortalece los lazos familiares. Enseña a los niños que la fe se vive con gestos concretos. Recuerda a los adultos que la esperanza se alimenta día a día. Y ofrece a todos una certeza sencilla pero profunda: no estamos solos en el camino; Dios avanza con nosotros.

Adviento es un tiempo de pedagogía espiritual, y la corona es una de sus lecciones más hermosas. Nos enseña que la luz crece gradualmente, que no todo se da de una vez, que la salvación se revela con paciencia. Cada semana, una llama más. Cada día, un poco más de claridad. Así actúa Dios en la vida.

Este día del Adviento es una invitación a mirar la corona con nuevos ojos. A no pasar de largo. A convertir ese gesto en oración consciente. A encenderla como quien dice: “Señor, creemos en tu promesa. Te esperamos. Caminamos contigo.”

Cuando la corona deja de ser decoración y se vuelve oración, la fe se hace visible. Y allí donde una familia enciende la luz con fe, la Navidad ya ha comenzado a nacer.

Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial. 


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