28
ABR
2024

Lecciones prácticas. Domingo V de Pascua. Yo Soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.

Lecciones prácticas. Domingo V de Pascua. Yo Soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.




El pasaje de los Hechos de los Apóstoles 9, 26-31 narra el momento en que Saulo (más tarde conocido como Pablo) intenta unirse a los discípulos en Jerusalén después de su conversión, pero inicialmente es rechazado debido a su pasado como perseguidor de cristianos. Sin embargo, Bernabé intercede por él y lo presenta ante los apóstoles, quienes finalmente lo aceptan. Después, Saulo predica valientemente en Jerusalén, pero cuando surgen amenazas de muerte contra él, los discípulos lo envían a Tarso, su ciudad natal, donde continúa predicando el Evangelio.


Aquí hay algunas lecciones prácticas que podemos extraer de este pasaje:


1. Importancia de la reconciliación y el perdón: A pesar del pasado de Saulo como perseguidor de cristianos, Bernabé interviene y aboga por él, lo que lleva a su reconciliación con los discípulos. Esto nos enseña la importancia de perdonar y estar dispuestos a aceptar a aquellos que buscan cambiar y convertirse.


2. La gracia transformadora de Dios: La conversión de Saulo es un poderoso ejemplo de cómo la gracia de Dios puede transformar a una persona y usarla para su gloria. Esto nos recuerda que ninguna persona está más allá del alcance del amor redentor de Dios.


3. Apoyo y compañerismo en la fe: Los discípulos en Jerusalén brindan apoyo y compañerismo a Saulo en su nueva fe, mostrando la importancia de la comunidad cristiana en el crecimiento espiritual y la perseverancia en la fe.


4. Sabiduría en tiempos de persecución: Ante las amenazas de muerte, los discípulos envían a Saulo a Tarso para protegerlo. Esto nos enseña la importancia de actuar con sabiduría y discernimiento en tiempos de persecución o peligro, buscando maneras de preservar la vida y la misión de compartir el Evangelio.


5. La perseverancia en la predicación del Evangelio: A pesar de las dificultades y los peligros, Saulo continúa predicando el Evangelio en Tarso y más allá. Esta perseverancia nos desafía a no desanimarnos ante la oposición o los obstáculos, sino a seguir proclamando el mensaje de salvación con valentía y determinación.


En el pasaje de la Primera Carta de Juan 3, 18-24, el autor enfatiza la importancia del amor genuino y la confianza en Dios. Aquí hay algunas lecciones prácticas que podemos extraer:


1. Amor en acción: Juan nos insta a amar no solo de palabra o con el habla, sino también con acciones y en verdad. Esto nos recuerda que el amor auténtico se demuestra mediante nuestras acciones hacia los demás. Es vital que nuestro amor se manifieste en cómo tratamos a las personas y en las obras de bondad y servicio que realizamos en sus vidas.


2. Confianza en la conciencia: El autor nos asegura que si nuestros corazones nos condenan, Dios es mayor que nuestros corazones y lo sabe todo. Esto nos enseña a confiar en la guía del Espíritu Santo en nuestras vidas. Nuestra conciencia, cuando está alineada con la verdad de Dios, puede servir como un recordatorio y un guía en nuestro camino de fe.


3. Perseverancia en la obediencia: Juan enfatiza la importancia de obedecer los mandamientos de Dios y hacer lo que es agradable delante de él. Esto implica una vida de obediencia continua y comprometida con los principios y valores del Reino de Dios. La obediencia es una expresión natural de nuestro amor y devoción a Dios.


4. La importancia de la fe en Cristo: El autor subraya que aquellos que guardan los mandamientos de Dios permanecen en él, y él en ellos. Esto resalta la necesidad de una fe activa y dinámica en Jesucristo como fundamento de nuestra relación con Dios. Nuestra comunión con Dios se fortalece a medida que obedecemos sus mandamientos y confiamos en su amor y fidelidad.


5. La presencia del Espíritu Santo:  Juan menciona que Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que permanecemos en él y él en nosotros. Esta presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas nos capacita para amar y obedecer a Dios de manera sobrenatural y nos asegura que somos verdaderamente hijos de Dios.


En resumen, este pasaje nos exhorta a vivir vidas caracterizadas por un amor genuino y acciones concretas, a confiar en la dirección del Espíritu Santo, a perseverar en la obediencia a Dios y a afirmar nuestra fe en Jesucristo como la base de nuestra relación con Dios.


El pasaje del Evangelio según San Juan 15, 1-8 nos presenta la metáfora de Jesús como la vid y los creyentes como los sarmientos. Aquí hay algunas lecciones prácticas que podemos extraer de este pasaje:


1. Unión vital con Cristo:  Jesús usa la imagen de la vid y los sarmientos para ilustrar la importancia de estar unidos vitalmente a él. Así como los sarmientos dependen de la vid para nutrirse y dar fruto, nosotros necesitamos permanecer unidos a Jesús para recibir vida espiritual y producir frutos de justicia y amor en nuestras vidas.


2. Necesidad de fructificar: La vid espera que los sarmientos den frutos. Del mismo modo, Jesús espera que sus discípulos produzcan frutos espirituales en sus vidas. Esto implica vivir de acuerdo con los principios del Reino de Dios, demostrando amor, bondad, paciencia, y mostrando los frutos del Espíritu Santo.


3. La poda como proceso de crecimiento:  Jesús menciona que el Padre poda a los sarmientos que dan fruto para que den más fruto. La poda puede ser un proceso doloroso, pero es necesario para eliminar lo que nos impide crecer y para purificar nuestras vidas. A través de las pruebas y desafíos, Dios moldea nuestro carácter y nos hace más fructíferos en nuestro servicio a él.


4. Dependencia total de Cristo:  Jesús enfatiza que aparte de él no podemos hacer nada. Esto nos recuerda que nuestra fuerza y capacidad para dar fruto provienen de nuestra unión con él. Reconocer nuestra dependencia total de Cristo nos lleva a confiar en él en todas las áreas de nuestras vidas y a buscar su dirección y fortaleza en todo momento.


5. Glorificación de Dios: Jesús declara que al dar mucho fruto, glorificamos al Padre. Nuestra vida fructífera no solo beneficia a nosotros mismos, sino que también glorifica a Dios y da testimonio de su poder transformador en nuestras vidas. Nuestro objetivo debe ser siempre glorificar a Dios con nuestros frutos, mostrando al mundo su amor y su gracia.


No solo es importante sino vital lo que nos enseña hoy la Palabra del Señor:  La importancia de permanecer unidos a Cristo, producir frutos espirituales, someternos al proceso de poda divina, depender completamente de Jesús y glorificar a Dios con nuestras vidas fructíferas.


Historia de los orígenes: Palabra de Dios (Sagradas Escrituras). Dios Padre y Espíritu santo de Dios: Creación, Alianzas, Ley, profetas, promesas, Salmos. Nuevo Testamento: Adviento: Revelación. Dios Hijo Jesucristo, Espíritu Santo,  Encarnación, María, José, dichos, hechos, milagros de Jesús. Cuaresma:  Pasión, Muerte. Pascua: Resurrección (Kerigma). Ascensión. Pentecostés (Venida del Espíritu Santo a los apóstoles)

Misión de la Iglesia: Mandato de envío para la Misión: Evangelizar y Bautizar. Extensión del Reino de Dios, Persecución, martirio, santificación. Iglesia fundada sobre el cimiento de los Apóstoles, Profesión de Fe. Camino de santidad: Vida de fe personal, alimentada en la fe de la Iglesia, Palabra,  unida a los sacramentos, a la ecclesia: parroquia, párroco, obispo, Papa (sucesor de Pedro). Enseñanzas de la Palabra, Enseñanza de los Mandamientos, enseñanzas del Magisterio. Apostolados.

En Comunión para la misión. En la Obra de Dios somos invitados a ser continuadores, portadores de su vida divina con el don del bautismo. Cada bautizado es discípulo y misionero por lo tanto agente evangelizador. Buena noticia de Dios para los demás. Para que el Amor de Dios habite en todos y Dios sea todo en todos. Donde sobreabundó,  el pecado ahora con Cristo Jesús, sobreabundó la Gracia. La Salvación, el perdón de los pecados, la Luz. Por sus llagas hemos sido curados. La muerte  ya No es el final. El Amor y la Eternidad. La santidad.

Destino: Salvación de las Almas. Plenitud de vida. Vida en Abundancia. Cumplimiento de la vida eterna.


"Permanezcan en mí y yo en usted, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante". Jn 15, 4.5

Fe y Vida de Oración, Alimento de la Palabra de Dios, Confesión, Eucaristía, obras de misericordia. Camino de Amor y santificación unidos a Jesucristo en su Iglesia. Por Cristo, con Él y en Él. Para la Gloria de Dios Padre.


Lecciones prácticas. Domingo V de Pascua. Yo Soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.

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