SERIE: CONOCIENDO CADA DÍA A LA VIRGEN MARÍA
Día 24: María, modelo de oración
“María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lucas 2,19)
El silencio que escucha a Dios
En medio del ruido del mundo, María aparece como mujer de silencio y contemplación. El Evangelio la presenta guardando y meditando en su corazón los acontecimientos de la vida de Jesús.
María no vive superficialmente. Mira los acontecimientos con profundidad espiritual.
Ella enseña que la oración no es solamente hablar con Dios, sino también:
Una vida unida constantemente a Dios
Toda la vida de María está marcada por la oración:
Su corazón permanece siempre unido al Señor.
María demuestra que la oración puede vivirse en medio de la vida cotidiana, en el trabajo sencillo, en la familia y en las pruebas.
La oración que transforma el corazón
María no busca en la oración emociones pasajeras. Busca la voluntad de Dios.
Por eso puede responder:
“Hágase en mí según tu palabra”.
Quien aprende a orar como María comienza poco a poco a mirar la vida con los ojos de Dios.
La oración auténtica transforma el corazón humano.
María y el Rosario
La Iglesia ha encontrado en el Santo Rosario una escuela sencilla y profunda de oración mariana y cristológica.
Contemplar con María los misterios de Cristo:
El Rosario sigue siendo una oración profundamente actual.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
“María es la orante perfecta, figura de la Iglesia” (CEC 2679).
Ella acompaña espiritualmente la oración de los creyentes y enseña a vivir en comunión con Dios.
La luz de San Luis María Grignion de Montfort
San Luis María Grignion de Montfort afirma:
“María lleva el alma a la unión con Jesucristo.”
Montfort enseña que quien se acerca a María aprende a profundizar en la vida interior y en la verdadera oración del corazón.
Oración
Santísima
Virgen María,
mujer de silencio y oración,
enséñame a encontrar tiempo para Dios
en medio de las ocupaciones diarias.
Ayúdame a escuchar su voz,
a meditar su Palabra
y a vivir con un corazón abierto a su voluntad.
Que la oración fortalezca mi fe
y transforme mi vida.
Amén.
Hoy es un día para preguntarse:
¿Estoy dedicando tiempo verdadero a la oración o vivo constantemente distraído?
María
nos enseña que el corazón
solo encuentra paz auténtica
cuando aprende a permanecer junto a Dios.
Y
quien aprende a orar…
nunca vuelve a sentirse completamente solo.
Pbro.Alfredo José Uzcátegui Martínez.
Vicario parroquial
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