SERIE: CONOCIENDO CADA DÍA A LA VIRGEN MARÍA
Día 11: María, Madre de la Iglesia
“Ahí tienes a tu madre” (Juan 19,27)
En el momento más doloroso de la redención, Jesús no piensa solo en el sufrimiento, sino también en dejarnos un regalo: su propia Madre.
Desde
la cruz, mirando al discípulo amado, pronuncia unas palabras que atraviesan los
siglos:
“Ahí tienes a tu madre”.
No es únicamente un gesto de cuidado humano hacia María. Es una entrega espiritual profunda. En Juan estamos representados todos los discípulos de Cristo.
María recibe una nueva misión: ser Madre de todos los creyentes.
Después de la Ascensión del Señor, María aparece reunida con los apóstoles en oración, esperando Pentecostés. Ella acompaña a la Iglesia naciente con su presencia maternal y silenciosa.
La Iglesia nace en un ambiente donde María está presente.
Por eso, desde los primeros siglos, los cristianos han reconocido en ella a la Madre espiritual del Pueblo de Dios.
María no dejó de ser Madre al terminar el Evangelio. Sigue acompañando a la Iglesia, intercediendo por sus hijos, alentando a los discípulos y conduciendo siempre hacia Cristo.
Como una verdadera madre:
Quien acoge a María en su vida nunca camina solo.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
“María es verdaderamente Madre de los miembros de Cristo porque cooperó con su amor al nacimiento de los fieles en la Iglesia” (CEC 963).
Y añade:
“La maternidad de María perdura sin cesar” (CEC 969).
La Iglesia reconoce que su misión maternal continúa hasta el fin de los tiempos.
San Luis María Grignion de Montfort afirma:
“María es la Madre de todos los miembros de Jesucristo.”
Montfort enseña que María forma espiritualmente a los discípulos, ayudándolos a parecerse cada vez más a Cristo.
Ella no ocupa el lugar de Jesús; nos lleva hacia Él.
Oración
Santísima
Virgen María,
Madre de la Iglesia y Madre nuestra,
acógenos bajo tu amparo.
Acompaña nuestro camino de fe,
protege a las familias,
fortalece a los sacerdotes,
y mantén unida a la Iglesia en el amor de Cristo.
Enséñanos a vivir como verdaderos hijos tuyos.
Amén.
Para la vida concreta
Hoy es un día para preguntarse:
¿Estoy viviendo mi fe aislado o como hijo dentro de la Iglesia?
María
nos recuerda que la fe cristiana
no se vive en soledad,
sino en familia,
en comunión,
en Iglesia.
Y
allí donde María está presente…
Cristo siempre permanece en el centro.
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